Los expertos en salud nacional han identificado la seria necesidad de una mayor competencia cultural a la hora de tratar asuntos de salud mental relacionados con la comunidad hispana.

El tema ganó importancia en una conferencia que la organización National Alliance for the Mentally Ill (NAMI por sus siglas en inglés) organizó en Washington, D.C. entre el 28 y el 30 de junio. Hubo discrepancias entre los participantes en cuanto a la identificación y el tratamiento de los hispanos y la necesidad de aumentar los niveles de “asistencia médica de calidad”, incluyendo mejores servicios de varios idiomas y más servicios de transporte.

Director ejecutivo de NAMI, Michael Fitzpatrick, contó a Hispanic Link News Service que la enfermedad mental es aislada y estigmatizada con demasiada facilidad y es necesario incluirla en un tipo de asistencia médica más amplia.

Según el centro de acercamiento multicultural e internacional de NAMI, los hispanos, y sobre todo las mujeres, son propensos a sufrir índices de depresión y ansiedad desproporcionados. NAMI informó que la salud mental suele ser más frecuente en los latinos nacidos en los EE.UU. que entre inmigrantes que llevan poco tiempo en el país, mientras que los adolescentes hispanos figuran entre los que más suelen intentar suicidarse. Los centros de control de enfermedades informaron que en el 2005 un 11% de latinos y un 15% de latinas en los tres últimos años de enseñanza secundaria dijeron que intentaron suicidarse.

Los expertos en el campo coinciden en que no hay suficientes médicos que logren cubrir las necesidades de los latinos y que hay prácticas culturales y factores de inmigración que conducen a la depresión y otras enfermedades mentales.

Se necesitan profesionales de la salud mental bilingües y biculturales más calificados que respondan a las exigencias de los latinos, contó Henry Acosta, subdirector del Instituto de Salud Mental de Nueva Jersey, a Hispanic Link. Dijo que sólo un 3% de los psicólogos y un 7% de los asistentes sociales son hispanos, y añadió que, a menudo, hay barreras lingüísticas y culturales entre el paciente y el asistente médico.

Según el doctor Sergio Aguilar-Gaxiola, presidente de la Asociación Nacional de Salud Mental, los latinos tienden a infrautilizar los servicios disponibles, y con gran frecuencia, no saben que necesitan tratamiento. Dijo que un 54% de los que mostraban síntomas de depresión grave no sabían que sufrían la enfermedad, y que esta falta de conocimiento hace que problema sea mayor, pues no saben dónde o cómo obtener asistencia médica.

El doctor Aguilar-Gaxiola señaló que incluso entre los latinos que reciben tratamiento, hay una probabilidad de entre el 60 y el 75% de que no vuelvan una segunda vez.

Directora del programa En Español de la NAMI en Nueva Jersey, Martha Silva, destacó que muchos programas para pacientes externos no “están pensados para las idiosincrasias de los latinos”, pero añadió que los latinos deben adaptarse al tratamiento ofrecido a pesar de lo difícil que les resulta cuando sufren una enfermedad mental.

Hay otros problemas culturales: Acosta dijo que muchos niños latinos quieren llevar una “vida americana” pero sus bajos niveles socioeconómicos y logros académicos se lo impiden.

Los problemas particulares a los que se enfrentan los inmigrantes latinos en los Estados Unidos también influyen, pues una vez que la familia llega aquí, “la experiencia de inmigración en su totalidad puede ser tortuosa”, añadió Acosta.

Los padres podrían tener dificultades ayudando a los niños de la segunda y tercera generación con tareas como los deberes y disfrutando del tiempo libre como una familia, señaló Silva. Estas son las generaciones que tienden a sufrir índices de depresión mucho más altos, dijo Aguilar-Gaxiola. La comunicación también puede verse deteriorada entre un padre que habla español y un hijo que habla inglés.

Como cultura, dijo Acosta, los latinos tienden a contar con la familia y la iglesia como ayuda porque están familiarizados con ellos, y en la comunidad también hay muchos estigmas que hacen que las familias no hablen sobre enfermedades mentales.

Aguilar-Gaxiola afirmó que estos problemas empeorarán a menos que “se aúnen esfuerzos a nivel nacional para hacer frente a estas tendencias”. Dijo que aún no hay suficientes datos disponibles sobre los latinos y la salud mental, mientras que unos sistemas de asistencia médica y servicios más accesibles y fáciles de entender son esenciales.

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